Recursos hídricos de Mendoza en su contexto regional

Bienes y servicios que brindan los ecosistemas de humedales

Los humedales y la diversidad biológica: los humedales comprenden un área relativamente pequeña de la superficie de la Tierra, en comparación con otros ecosistemas. Sin embargo, muchos humedales son sumamente ricos en biodiversidad y muchas especies de plantas y animales dependen completamente de ellos para sobrevivir. En conjunto, alrededor de 100.000 especies de animales, han sido identificadas hasta el momento sólo en los humedales de agua dulce. De ese número, más o menos la mitad son insectos y unas 20.000 son vertebrados. Se descubren nuevas especies continuamente: cada año aparecen unas 200 relacionadas con peces de agua dulce. Algunos humedales poseen una alta proporción de especies endémicas: animales y plantas que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

En Mendoza, los humedales albergan una gran diversidad de especies, muchas de las cuales son de gran utilidad para el hombre, como por ejemplo los peces que se crían naturalmente o se siembran en embalses para el aprovechamiento a través de la pesca deportiva o de subsistencia. En la Laguna Llancanelo se han identificado más de 160 especies de aves, muchas de las cuales crían descendencia en ese ambiente como el flamenco, las garzas y los cisnes. En Guanacache, los años que el río San Juan trae agua, se desarrollan poblaciones de coipos (mamífero acuático también llamado nutria o rata nutria), muy utilizado por los pobladores debido a beneficios que trae a través de su cuero y su carne.

Valores culturales de los humedales: los humedales, como proveedores de agua y muchos otros bienes y servicios, también han sido apreciados a lo largo de la historia de la humanidad. En ciertas regiones del mundo se ha desarrollado un rico y diverso patrimonio cultural en los humedales y en torno a ellos. Uno de los mayores desafíos que enfrenta la conservación y el uso sostenible de los humedales es garantizar que ese patrimonio se reconozca y valore adecuadamente. Un claro ejemplo local es el valor religioso que se mantiene en la localidad de Lagunas del Rosario y San José (dentro del Sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, Desaguadero y del Bebedero), donde año a año se realizan fiestas ligadas a las históricas capillas (Capilla del Rosario y Capilla de San José Artesano).

Productos de los humedales: los humedales generan gran variedad de productos vegetales, animales y minerales. Los productos varían desde alimentos básicos como el pescado, hasta la madera de construcción, leña, aceite vegetal, sal, plantas medicinales, tallos y hojas para la fabricación de tejidos, y forraje para animales. La intensidad y escala con que se cosechan y emplean esos productos, varía enormemente pudiendo intervenir en el proceso desde usuarios de subsistencia, cuya intensidad de producción es reducida, hasta explotaciones comerciales intensivas. El pescado, quizá el producto de los humedales más importante a nivel mundial, es fuente de proteína en la dieta de 1.000 millones de personas. Los humedales continentales y costeros juegan un papel fundamental como sustento de los peces y de la pesca tanto a nivel comercial como de subsistencia. Los embalses de la provincia de Menodoza son humedales artificiales donde se realiza pesca deportiva. Antiguamente las Lagunas de Guanacache abastecían de pescado a pobladores de Mendoza.

Los humedales y el turismo: la belleza natural y la diversidad de la vida animal y vegetal de muchos humedales los convierten en lugares de destino turístico y recreativo muy apreciado. Permiten generar ingresos a partir del turismo y la gama de actividades que ofrecen. Algunos ejemplos son: el turismo ornitológico, safaris fotográficos, deportes náuticos que se realizan en la mayoría de los embalses de la provincia, visita a Áreas Protegidas de Mendoza donde el humedal es el atractivo, como Laguna del Diamante, Laguna La Salina, Laguna Llancanelo, Laguna Valle Hermoso, Lagunas de Guanacache. 

Control de inundaciones: desempeñan un importante papel. Pueden actuar como esponjas: absorben el agua de las lluvias y las crecientes de los ríos y permiten que se filtre lentamente a través del suelo y la vegetación. De esta manera reducen la velocidad y el volumen del agua que fluye más abajo. Las vegas y los mallines, por ejemplo, juegan un papel importante en el control de aluviones que se producen en la Cordillera de los Andes.

Estabilización de costas y protección contra tormentas: las marismas salobres y otros humedales costeros sirven como primera línea de defensa contra las tormentas, reduciendo el impacto de las olas; mientras que las raíces de las plantas fijan los sedimentos y retienen nutrientes. En el caso de los deltas, la sedimentación permite la creación de nueva tierra.

Reposición de aguas subterráneas: el agua subterránea representa el 29% del agua dulce disponible en el planeta y es fuente de agua potable de gran parte de la población mundial. Muchos ecosistemas de humedales tienen un papel esencial en la regulación de la cantidad y calidad del agua subterránea. Cuando los humedales se encuentran situados sobre sedimentos y rocas permeables el agua que retienen se filtra a través del suelo y recarga los acuíferos. A su vez, el agua subterránea constituye un aporte fundamental para muchos humedales.

Depuración de aguas: además de retener sedimentos y nutrientes, muchos ecosistemas de humedales pueden eliminar sustancias tóxicas procedentes de plaguicidas, derrames industriales y actividades mineras. Por ejemplo, los tejidos de algunas plantas flotantes, especialmente las de los géneros Eichhornia (jacinto de agua), Lemna (lenteja de agua) y Azolla (helecho de agua), son capaces de absorber y ‘almacenar’ metales pesados, como el hierro y el cobre, contenidos en las aguas residuales.

Abastecimiento de agua: como resultado de la retención y el almacenamiento de agua, la misma está disponible para consumo humano, riego, etcétera. La utilización directa del agua para uso humano y para los animales domésticos está bien representada en Lagunas de Guanacache.

Los humedales y el cambio climático: los humedales desempeñan funciones críticas en la mitigación de los efectos del cambio climático. Sirven de importantes almacenes o sumideros de carbono y por ende su destrucción libera gases de efecto invernadero, en tanto que su conservación, restauración y creación, se traduce en la retención de más carbono. Por otra parte, los humedales cumplen un rol fundamental en la amortiguación física de los impactos del cambio climático, ya que disminuyen el efecto de las tormentas y las inundaciones. En general, se espera que el cambio climático inicie una tendencia a la sequía en los humedales. Los procesos que ocurren en un humedal, dependen en su mayoría de la hidrología a nivel de cuenca, que puede resultar alterada por los cambios de uso de la tierra y por las prácticas de gestión de los recursos hídricos de superficie.

 

Figura 41: Ejemplo de humedales en cuencas hidrográficas

 

 Fuente: Banco de imágenes del Departamento General de Irrigación.